Espacio: Patio del Convento de las Carmelitas Descalzas
Situación:  Ctra. de Xerta, 169, Jesús. Tortosa


Los arquitectos Guillem Bargues y Adrià Llorens se han unido al arquitecto Jaume Pla, para dar respuesta al encargo planteado por A Cel Obert.

Guillem, arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia, ha colaborado con despachos de renombre internacional como Dorte Mandrup en Copenhague, Lagula Arquitectes y Josep Llinàs Arquitecte en Barcelona. Juntamente con Adrià, actualmente desarrolla la profesión de arquitecto.

Adrià, arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura La Salle, es profesor de la asignatura Sistemas de representación de la misma universidad.

Jaume, también arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura La Salle, es profesor de la asignatura de Arquitectura accesible y en el área de implantación BIM de la misma universidad. También colabora con entidades culturales y de difusión de la arquitectura, siendo secretario de la AJAC (Agrupació de Joves Arquitectes de Catalunya) y coordinador del festival 48h Open House Barcelona.

Además, Jaume i Adrià son miembros de la AIA Continental Europe – El American Institut of Architects European Chapter, donde colaboran activamente en el área de “Emerging Professionals”.

La intervención Vértigo ayuda a recordar que las cosas comunes, habituales, sinceras, básicas y elementales son fabulosas. Pretende ayudarnos a encontrar la forma de destacar las cualidades preexistentes, donde la luz y el color se convierten en los mejores aliados. Se considera que la mejor forma para hacer entender las peculiaridades de un lugar es transformar el modo de percibirlo y, así, poder descubrir todos sus detalles. Cambiando la luz, nos paramos a observar cada rincón que hasta entonces dábamos por conocido. El volumen pierde su referencia de color material para redibujarse como un objeto conceptual, con el cual podemos descubrir nuevos mundos.

Para dar forma al proyecto dentro de la temática propuesta, los autores han tomado como referente la película Vértigo de Alfred Hitchcock. Allí todo está planificado alrededor de las sinergias entre color y plano: la distribución del color en el encuadramiento de la cámara genera la forma y los conceptos simbólicos que la mente atribuye a cada uno de ellos; mueve el destino de los protagonistas. El color se transforma en un nuevo personaje, dándole un papel principal que da voz a las voluntades del director. Nos explica el deseo, la obsesión y el sufrimiento por el cual pasan los personajes durante el largometraje. Emociones que todas ellas podrían definirse dentro de la propia palabra “pasión”, que incluye todos estos estados.