Meritxell Solé Figueras y Jordi Martínez Píñol son los autores de la propuesta “Espai – Temps”, para el patio de la Purísima. Son amigos y compañeros desde que hace ya veinte años empezaron a estudiar arquitectura en la ETSA de Barcelona.

Meritxell Solé Figueras es de Torredembarra, con experiencia en diferentes estudios, actualmente tiene su propio despacho de arquitectura y gestión. Es una enamorada del arte y una experta autodidacta en el uso del color en la arquitectura.

Jordi Martínez Piñol es natural de Tivenys aunque exiliado en Barcelona, donde trabaja en empresas de arquitectura y construcción ya hace unos cuántos años y comparte el amor por el arte de Meritxell.

Juntos intentan seguir en contacto con este mundo a través de actividades que escapan de la monotonía del día a día: desde un viaje, la visita a una exposición, o presentarse de vez en cuando a un concurso…

La intervención “Espai-Temps” nace de la voluntad de dar respuesta al espacio escogido y al tema de este año, el tiempo.

La obra de arte por definición intenta escapar del tiempo, permanecer inalterable y trascender a sus creadores. Incorporar el tiempo al arte es una contradicción que hace reflexionar sobre el devenir de las cosas y el papel de la obra en sí misma, liberada de la intervención humana.

Un gran cubo de hielo ocupa el espacio central del patio. A medida que pasa el tiempo y se deshiela la figura, se produce el intercambio tiempo-espacio. La obra cede el volumen ocupado por ella hasta desaparecer.

La variación gradual de los límites de la materia crea una sucesión de figuras inesperada con la cual puede interaccionar el visitante, convirtiéndose en un agente más del proceso transformador.

La creación estricta, geométrica y artificial se deforma y destruye con el paso y las inclemencias del tiempo. Se erosiona hasta convertirse en agua que desaparece y se fusiona otra vez con el mundo natural.